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jueves, 24 de abril de 2014

Piratas de Silicon Valley, por Irene Colom

Respecto a “Piratas de Silicon Valley”, me ha sorprendido en gran medida la facilidad que tienen ambos “bandos” para piratear a otros; sobre todo, me sorprende que Steve Jobs, que ya lo ha hecho en primer lugar de forma totalmente natural sea capaz de confiar en Bill Gates dado que es bastante previsible. Para alguien tan listo como Jobs, debería haber sido incuestionable e inviable confiar información tan avanzada a alguien que había constituido la competencia.

Además, me parece muy interesante el gran salto que da Bill Gates al negociar con IBM para conseguir un trato de tanto dinero desde la nada; básicamente les vende algo que no tiene y después compra un software a un conocido por varios miles de dólares, consiguiendo así un trato mucho más valioso haciendo uso únicamente de  una buena idea, unos trajes y palabras carismáticas.

Sin embargo, no me sorprendió en absoluto el porqué del inicio de los problemas de Apple. Steve Jobs utiliza la empresa como máquina competitiva; de hecho, es esto lo que provoca la marcha de Steve Wozniak del proyecto que había iniciado con su amigo. Jobs no sólo domina de forma visible el rumbo de la empresa, sino que termina encontrándose sólo frente a la empresa. En constante competición, los trabajadores se ocupan sin descanso en unas condiciones absolutamente excesivas con demasiadas horas diarias limitados únicamente por su propio aguante teniendo como lema “el que lo haga mejor es el que sobrevive”. Así, Apple II se enfrenta a un nuevo modelo de ordenadores que es finalmente el que prevalece en la empresa.
Es digno de análisis el hecho de que a pesar del éxito al principio de Apple en la competencia entre éste y Microsoft, al final Steve Jobs termina teniendo grandes problemas debido al exceso de presión al que somete a sus empleados. Así, aunque la competitividad sea buena, esta película nos recuerda que los límites son necesarios. Al final, Jobs termina cediendo y asociándose con Bill Gates. Esta lucha de Jobs contra Gates es un reflejo de la sociedad actual, en la que todos buscan ser el mejor a cualquier precio para alcanzar el éxito.


En parte, esta dinámica trata de demostrar los cambios que produjeron estos avances entre las personas, ya que tras la revolución tecnológica, este movimiento del mundo en función de los intereses propios por la búsqueda del éxito se ha pronunciado considerablemente.

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